lunes, 16 de marzo de 2009

Patricia Menéndez fue electa para integrar la Comisión Directiva de la IAWN

Patricia Menéndez, Coordinadora Diocesana de Mujeres fue electa a integrar la Comisión Directiva de la Red Internacional de Mujeres Anglicanas (IAWN por sus siglas en inglés). La IAWN se formó en noviembre de 1996 con el objetivo de ser la organización a través de la cual las voces de las mujeres Anglicanas puedan llegar al Consejo Consultivo Anglicano.

Traducimos un extracto de la nota publicada por el Servicio de Noticias de la Iglesia Episcopal.

“Hubo mujeres de todas partes del mundo, con diferentes situaciones políticas, económicas, pero todas compartimos muchas cosas en común,” dijo.

En el encuentro de la red, Menéndez representó a la Provincia Anglicana del Cono Sur, que tiene su sede en Buenos Aires, Argentina. Su primado conservador, el Arzobispo Gregory Venables, ha dado la bienvenida a diócesis de la Iglesia Episcopal que deseen abandonar a la Iglesia Episcopal para unirse a su provincia.

Él también se opone a la ordenación de la mujer al presbiterado, pero Menéndez dijo que su obispo en Uruguay, Miguel Tamayo, apoya la idea y ha solicitado al sínodo provincial que autorice este tema. En noviembre pasado, Menéndez habló ante el consejo ejecutivo provincial. “Ellos escucharon acerca del por qué de nuestra necesidad de la ordenación de la mujer. Sé que ellos no están de acuerdo pero decidieron crear un grupo de trabajo para hablar y discutir este tema nuevamente,” dijo en una entrevista.

“Les hablé de la IAWN y la UNCSW1. Tenían muy poca información,” dijo ella. Ese encuentro llevó a organizar una discusión sobre los asuntos de la mujer en el Cono Sur, prevista para junio de 2009 en la casa de Venables,” dijo. “Este encuentro me ha cambiado profundamente”.

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1 N.T. Comisión de las Naciones Unidas para el Estatus de la Mujer


Con autorización de ELO (Episcopal Life Online)

domingo, 15 de marzo de 2009

Asombrándonos Juntos

COMUNICADO DE LA CONFERENCIA DE LAS IGLESIAS ANGLICANAS DE AMÉRICA ACERCA DE SU MUTUA RESPONSABILIDAD EN LA MISIÓN


22-27 de febrero de 2009

“ASOMBRÁNDONOS JUNTOS”

Delegaciones de las Provincias de la Iglesia Episcopal Anglicana de Brasil, la Iglesia Anglicana de Canadá, la Iglesia Anglicana de la Región Central de América, la Iglesia Episcopal de los Estados Unidos, la Iglesia Anglicana de México, las diócesis de Uruguay, Perú y Cuba, se reunieron en San José, Costa Rica, desde el 22 al 27 de febrero de 2009. Junto con el clero y los laicos, estuvieron presentes el Rvmo. Mauricio Andrade, el Rvmo. Martín Barahona, el Rvmo. Fred Hiltz, la Rvma. Katharine Jefferts Schori y el Rvmo. Carlos Touche Porter.

Para esta histórica conferencia, invitamos a todas las provincias en las Américas y el Caribe, para discutir nuestra mutua responsabilidad en la misión, para descubrir el sentido de asombro por estar juntos en el Cuerpo de Cristo a través de la oración, reflexión y vuelta a la acción, para reafirmar la unidad de la Iglesia, para hacer real y tangible la comunión, y para reafirmar nuestra necesidad de unos con otros. Durante estos días juntos nos regocijamos en el amor de Dios.

Le enviamos nuestros saludos al Arzobispo de Canterbury, Dr. Rowan Williams, a todas las provincias de la Comunión Anglicana, Primados y Moderadores, a todas nuestras hermanas y todos nuestros hermanos en Cristo a lo largo de la Comunión Anglicana. Estamos agradecidos que los primados de las provincias del Cono Sur y las Indias Occidentales nos dieron su permiso para invitar individualmente a sus diócesis para encontrarse con nosotros.

Como orador principal de la conferencia estuvo el Rev. John K. Kafwanka, Investigador y Oficial de Proyectos para la Misión y el Evangelismo en la Comunión Anglicana, quien desafió a todos los presentes a evangelizar de maneras creativas y efectivas.

Durante el tiempo que estuvimos juntos, compartimos la Eucaristía, nos involucramos en estudios bíblicos, presentamos el trabajo de nuestras provincias, diócesis e iglesias locales, enfocándonos en las Cinco Marcas de Misión. Nos comprometimos a apoyarnos mutuamente en abogar junto a los pobres por un mundo que refleje más fielmente el Reino de Dios.

También reflexionamos en las posibilidades de una futura misión en los contextos de:
  • las relaciones y esfuerzos en pro de la unidad promovida durante la Conferencia de Lambeth de los Obispos en 2008,
  • la necesidad de actuar ecuménicamente,
  • el impacto que tienen las realidades políticas y económicas en nuestra capacidad de vivir la misión,
  • la creciente urbanización del mundo,
  • el deseo de conservar y preservar el medio ambiente,
  • el rol de la Comunión en promover el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, y
  • el emergente y creciente rol de los pueblos Indígenas en la Iglesia.

Hablamos acerca de nuestras esperanzas y sueños, y compartimos la visión de nuestro futuro juntos como Iglesias en las Américas y el Caribe. Reconocemos que existen tensiones dentro de nuestra amada Comunión Anglicana, aunque sabemos que es mucho más lo que tenemos en común. Nuestra unidad comienza con nuestro bautismo, que nos hace ministros de la gracia de Dios en el mundo.

Compartimos un mundo, pero sabemos que la misión de Dios no tiene fronteras. Nuestras comunidades están desafiadas por la crisis económica mundial, la degradación de la creación, la alienación de nuestra juventud, y la creciente disparidad entre ricos y pobres. En medio de estos desafíos, Dios nos llama a proclamar en palabras y hechos las Buenas Nuevas del Reino a todos aquellos con quienes nos encontremos.

Mientras nos enfrentamos a tiempos críticos en las Américas y el Caribe, estamos guiados por la sabiduría espiritual que proviene de las historias y enseñanzas de los primeros misioneros Cristianos en el Libro de los Hechos, que estudiamos durante nuestro tiempo juntos. “Pedro le dijo: ‘No tengo plata ni oro, pero te doy lo que tengo: en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y camina”. Hechos 3, 6. Somos desafiados por el mensaje de los Hechos a proclamar que “otra palabra es necesaria y posible,” pero también a actuar urgentemente en la promoción de la plenitud de vida que Dios pretende para cada uno de nosotros.

Dios ha dado muchos dones a cada una de nuestras provincias, y nos llama a compartirlos con nuestros hermanos y hermanas. Debemos aprender cómo recibir estos dones, así como a darlos. Dios nos ha hecho mutuamente responsables por Su misión de reconciliar al mundo, y nuestra interdependencia en Cristo lo hace posible.

En el contexto de nuestro diálogo, hacemos un llamado al Consejo Consultivo Anglicano para que acepte la propuesta de considerar durante su encuentro en Kingston, Jamaica, en Mayo de 2009, el agregar una sexta Marca de Misión: paz, transformación de conflicto y reconciliación.

Agradecemos a todos aquellos que hicieron posible esta conferencia, incluyendo el Equipo de Diseño, la Iglesia Anglicana de la Región Central de América, y nuestros anfitriones en la Diócesis de Costa Rica. Prometemos mantener y profundizar las relaciones que hemos hecho durante el tiempo que hemos estado juntos. Prometemos trabajar juntos para la misión de Dios en esta parte del mundo y oramos para que podamos volver a encontrarnos.

lunes, 2 de marzo de 2009

Iglesia Peregrina: Cuaresma 2009

Ha comenzado la Cuaresma y de ahí el cambio de color en el blog.

Ya está disponible la "Iglesia Peregrina" de Cuaresma. Como siempre, nuestra publicación diocesana cuenta con el mensaje de nuestro Obispo y otros materiales de interés. Quienes deseen recibir una copia digital de la misma, pueden solicitarla a anglicanuruguay@gmail.com

Saludos en Cristo,

Equipo de Comunicaciones de la IAU





martes, 30 de diciembre de 2008

Oración de fin de año

Señor Dios,

Dueño del tiempo y de la eternidad,
tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro.
Al terminar este año quiero darte gracias
por todo aquello
que recibí de TÍ.
Gracias por la vida y el amor,
por las flores,
el aire y el sol,
por la alegría y el dolor,
por cuanto fue posible y por lo que no pudo ser.

Te ofrezco cuanto hice en este año,
el trabajo que pude realizar y las cosas que pasaron por mis manos,
y lo que con ellas pude construir.
Te presento a las personas que a lo largo de estos meses amé,
las amistades nuevas y los antiguos amores,
los más cercanos a mí
y los que están más lejos,
los que me dieron su mano
y aquellos a los que pude ayudar,
con los que compartí la vida,
el trabajo, el dolor y la alegría.

Pero también, Señor hoy quiero pedirte perdón,
perdón por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado,
por la palabra inútil y el amor desperdiciado.
Perdón por las obras vacías y por el trabajo mal hecho,
y perdón por vivir sin entusiasmo.
También por la oración que poco a poco fui aplazando
y
que hasta ahora vengo a presentarte.
Por todos mis olvidos, descuidos y silencios
nuevamente te pido perdón.

Pronto iniciaremos un nuevo año
y detengo mi vida
ante el nuevo calendario aún sin estrenar
y te presento estos días
que sólo TÚ sabes si llegaré a vivirlos.

Hoy te pido para mí y los míos
la paz y la alegría,

la fuerza y la prudencia,
la claridad y la sabiduría.

Quiero vivir cada día con optimismo y bondad
llevando a todas partes
un corazón lleno de comprensión y paz.

Cierra Tú mis oídos a toda falsedad
y mis labios a palabras mentirosas,
egoístas, mordaces o hirientes.

Abre en cambio mi ser a todo lo que es bueno,
que mi espíritu se llene sólo de bendiciones,
y las derrame a mi paso.

Cólmame de bondad y de alegría
para que cuantos conviven conmigo
o se acerquen a mí
encuentren en mi vida un poquito de TÍ.

Danos un año feliz
y enséñanos a repartir felicidad.

Amén

Anónimo

Fuente: Red de Liturgia del CLAI

viernes, 19 de diciembre de 2008

Mensaje de Navidad de nuestro Obispo Miguel


El amor vino para quedarse

“Tanto amó Dios al mundo que envió a su Hijo” S. Juan 3:16

La esencia, la naturaleza del Dios en quien creemos los cristianos, es amor.

Ese amor le motivó para crearnos aún cuando en su omnisciencia sabía de nuestro rechazo, de nuestro pecado,
porque por ese mismo amor, ya y aún antes de crearnos, quiso salvarnos y darnos vida.

Ese amor se hizo carne de la carne de María la Virgen y se llama Jesús de Nazareth, quien vivió y murió como uno de nosotros, pero resucitando nos ganó la vida eterna.

Y su encarnación se hizo permanente al enviar a su Espíritu Santo para morar en su pueblo, la Iglesia, que llega a ser entonces la extensión de la Encarnación.

Vino para quedarse.

Cuando los cristianos celebramos su nacimiento, su irrupción en nuestra historia, debemos hacerlo conscientes de lo que somos y debemos aceptar el desafío de lo que debemos ser.

Por eso cobra de nuevo vida el canto de los ángeles, la alabanza de los pastores, y los presentes de los sabios.

Somos llamados a perpetuar ese amor que es eterno y que vino para quedarse. Si mora en nosotros, está presente hoy y siempre.

Somos llamados a ser nuevos pesebres donde el Niño/Dios nazca y ser presencia de ese amor hoy, siglo XXI, en medio de crisis, de penas y dolores.

A un mundo así El no se negó a venir. Fue hijo de madre soltera con toda la carga negativa que eso tenía y tiene todavía. No tuvo un lugar para nacer ni donde recostar su cabeza. Siendo rico se hizo pobre, y sirviendo a todos, solo se ganó la muerte en la cruz.

Que tengamos un santo tiempo de Navidad ofreciéndonos para hacer real la presencia del amor de Dios que vino hace más de dos mil años y que vino para quedarse, es mi oración, y en nombre de ese amor les bendigo, ahora y siempre.

Vuestro pastor, amigo, hermano y obispo,

+Miguel

jueves, 18 de diciembre de 2008

Celebrando nuestros primeros 20 años como Diócesis Anglicana del Uruguay



El 10 de diciembre nuestra Diócesis celebró sus primeros 20 años. Con agradecimiento y alegría, pudimos celebrar de distintas maneras. Ese día, fue mediante una vigilia de oración en la Catedral, en preparación para el Sínodo XXIV, Electivo, del viernes 12.

El Sínodo Electivo comenzó con una Eucaristía, donde juntos, imploramos al Espíritu Santo que nos indicara quién era el hombre elegido por Dios para ser Obispo Sufragáneo. Después, todos los representantes (laicos y clérigos) permanecimos dentro de la Catedral. Luego de un espacio de oración ferviente convocada por el +Guillermo (de Perú y Veedor Provincial del Sínodo), transcurrieron largas horas, hasta lograr que en cada cámara (Obispos, Clérigos y Laicos) se llegara a los 2/3 necesarios para asegurar que uno de los candidatos resultara electo. De los 3 Presbíteros nominados (P. Gilberto, P. Gonzalo y P. Tito), resultó electo Obispo Sufragáneo, el Padre Gilberto Porcal. Ahora, debemos aguardar la ratificación por parte de la Provincia del Cono Sur. A partir de ello, se procederá a su Ordenación y Consagración como Obispo, con la presencia del Primado, nuestro Obispo Miguel y otro Obispo (pues siempre debe haber 3 Obispos, en una consagración episcopal). Oremos por +Miguel, por el P. Gilberto, por cada Clérigo y Laico para que, nos unamos en el nombre de Cristo para buscar, juntos, la voluntad de Dios al proyectarnos hacia el futuro de la I.A.U.

Ha sido un precioso regalo, contar con la presencia de +Guillermo y Judith. Sabemos del vasto ministerio que desarrollan en la Diócesis de Perú y recordamos con gratitud, los años de servicio y la visión que tuvieron para la Iglesia Anglicana del Uruguay. Continuamos orando por su salud y que el Señor le continúe fortaleciendo y bendiciendo.

El Sínodo XXV, Ordinario, se desarrolló con mucha actividad y un clima de paz, el sábado 13. Ya les llegarán las mociones aceptadas para que, cada uno en su comunidad, pueda analizarlas y trabajarlas… al continuar con la meta de llevar la Verdad de Cristo Resucitado a toda persona, mediante nuestra palabra y acción.

Finalmente, hubo una Eucaristía de cierre, seguido por un ágape diocesano, donde compartimos una torta gigante. Ciertamente un "broche de oro" para estos primeros 20 años. Agradecidos por todo lo compartido en estos días, pedimos una bendición muy especial para cada uno de los que nos acompañaron: los representantes con su presencia, las/os cocineras/os por su trabajo, la administración por muchas semanas de preparación para que todo saliera en tiempo y forma, por las oraciones de los presentes y también por aquellos que por diversos motivos, no lograron estar presentes y nos acompañaron "a la distancia".

Que las palabras de Jesús, nos acompañen en esta nueva etapa de nuestra Diócesis "Te pido que todos ellos estén unidos; que como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, también ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste." (S. Juan 17: 21)

lunes, 15 de diciembre de 2008

Mensaje de Navidad del Arzobispo de Canterbury a la Comunión Anglicana

Los seres humanos, dejados por sí mismos, han imaginado a Dios en todo tipo de formas; pero, aunque hubo una o dos instancias, en la Antigua Grecia y el Antiguo Egipto, de dioses representados como niños, le tocó al Cristianismo el introducir al mundo la idea de Dios en la forma de un bebé: en la forma de una completa dependencia y fragilidad, sin poder o control. Si se detienen a pensar acerca de esto, es aún sorprendente. Y también es profundamente desafiante.

Dios eligió mostrarse a sí mismo en una vida humana completa, diciéndonos que cada etapa en la existencia humana, desde la concepción hasta la madurez y aún la muerte, era en principio capaz de decirnos algo sobre Dios.

Aunque lo que aprendemos de Jesucristo y lo que su vida hace posible es único, esa vida aún significa que miramos de manera diferente a la vida de los demás. Hay algo en nosotros que es capaz de comunicar lo que Dios tiene para decir - la imagen de Dios en cada uno de nosotros, que se expresa en su perfección solo en Jesús.

De ahí la reverencia que como Cristianos debemos mostrar a los seres humanos en toda condición, en cada etapa de la existencia. Esta es la razón por la que no podemos considerar a los niños que aún no nacieron como menos que miembros de la familia humana, el por qué aquellos con discapacidades o privaciones no tienen meno derecho a demandar de nosotros que cualquier otra persona, por qué intentamos tener un sentido amoroso de la vida humana aún cuando se acerca a su fin y difícilmente podemos ver algún signo de libertad o pensamiento.

Y de ahí la preocupación que debemos tener acerca del bienestar de los niños. Cuando vemos alrededor del mundo, hay mucho para provocarnos a un mayor enojo y protesta sobre lo que le ocurre a los niños, de lo que frecuentemente parecemos sentir o expresar. Este año, en el Reino Unido, ha habido muchos debates públicos acerca de la niñez, en la medida que la investigación ha subrayado la falta de seguridad emocional que muchos niños aquí sienten, el algo costo del divorcio y el resquebrajamiento de la familia, el efecto desproporcionado de la pobreza y la deuda en los niños, y muchos otros problemas. Estamos esperando la publicación en el Año Nuevo de una encuesta realizada a lo largo de la nación, sobre lo que la gente piensa que es una “buena niñez”, auspiciada por la Sociedad Infantil, y su larga asociación con la Iglesia Anglicana.

En otras partes contemplamos visiones aún más horrendas - niños soldados desplegados aún hoy en partes de África y Sri Lanka, la carga impuesta a los niños en lugares donde el VIH y el SIDA han borrado una generación completa, dejando solo a los ancianos y a los jóvenes, el destino de los niños en áreas de conflicto como el Congo y el Medio Oriente y el trato insensible que tan frecuentemente se le da a los niños refugiados y a quienes buscan asilo en países más prósperos.

“Aunque ahora lo vemos como un niño, Él ocupará el trono de su Padre” dice el himno de Navidad. Si es verdad que el niño de Belén es el mismo que vendrá otra vez en gloria a juzgar a vivos y muertos, ¿cómo nos pararemos frente a él si hemos permitido que su imagen en los niños del mundo sea agraviada y desfigurada? En la semana en la que estoy escribiendo esto, el público Británico está tratando de sobrellevar la revelación del asesinato de un niño muy pequeño. Recientemente acompañé a un número de estudiantes y líderes de fe Británicos en una peregrinación a los campos de exterminio en Auschwitz, donde algunas de las más terriblemente inolvidables imágenes tienen que ver con la matanza sistemática de niños Judíos - sus juguetes y ropa aún en exhibición, saqueadas de sus cuerpos muertos por sus asesinos.

Navidad es un buen tiempo para repensar nuestra actitud hacia los niños y lo que ocurre a los niños en nuestras sociedades. Los Cristianos que reconocen al infinito y todopoderoso Dios en la vulnerabilidad de un bebé recién nacido tienen todas las razones para hacer duras preguntas acerca de las maneras en que los niños llegan a ser despreciados, explotados, incluso atemorizados en nuestro mundo.

Todos sospechamos que en un tiempo de crisis económica mundial, serán los más vulnerables quienes tendrán que cargar con el mayor costo humano. El Santo Niño de Belén nos exige que resistamos esto con todas nuestras fuerzas, por el bien de aquel que, aunque era rico, por nuestro bien se volvió pobre, se volvió indefenso con los indefensos para poder exaltarnos a todos mediante su misericordia y gracia abundante.

Con toda bendición y el mejor deseo para Navidad y el Año Nuevo.

+Rowan Cantuar

Nota: esta es una traducción, realizada en nuestra Diócesis, del documento original en inglés, el cual puede ser obtenido en: http://www.aco.org/acns/news.cfm/2008/12/15/ACNS4548